

El hormigón ha demostrado ser un elemento clave para el desarrollo de las infraestructuras permitiéndonos salvar obstáculos y facilitar la comunicación con la construcción de carreteras, túneles y puentes más seguros y durables, mejorando la calidad de vida de la sociedad.
Desde la segunda mitad del siglo XX se vienen realizando autopistas de hormigón, principalmente en Europa y EE.UU. En este sentido, cabe destacar que los pavimentos de hormigón son más duraderos, puesto que es la única solución con una vida de servicio de más de 30 años y con un mantenimiento prácticamente inexistente. Igualmente, minimizan el consumo de carburante de los vehículos pesados y son la alternativa que mayor seguridad proporciona a los usuarios, dado que poseen características antideslizantes, no arden ni desprenden sustancias tóxicas en caso de incendio y tienen una superficie muy clara, lo que mejora la visibilidad de la vía. Asimismo, este tipo de pavimentos apuestan por la sostenibilidad, ya que permiten utilizar áridos reciclados, capturan parte del CO2 producido por los vehículos y al final de su vida de servicio pueden reciclarse en otros pavimentos de hormigón.
Por otro lado, el incremento de la construcción de túneles ha hecho que la preocupación por la seguridad en situaciones de incendio vaya en aumento, siendo el hormigón muy útil en este tipo de infraestructura porque en caso de fuego no desprende gases tóxicos, no es combustible y mantiene sus características mecánicas, lo que facilita la evacuación y el auxilio por parte de los bomberos.