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Revolución Industrial
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Revolución Industrial

A finales del siglo XVIII se empezó a experimentar con los diferentes tipos de cemento para incrementar la fuerza y la durabilidad del hormigón. Así, en 1758 John Smeaton, un ingeniero de Leeds (Reino Unido), ideó un nuevo mortero al reconstruir el faro de Eddyston, en la costa de Cornish. Smeaton descubrió que los morteros formados por la adición de una puzolana a una caliza con alta proporción de arcilla eran los que mejores resultados daban frente a la acción del agua de mar y que la presencia de arcilla en las cales las mejoraba, haciendo que éstas fraguasen bajo el agua y que una vez endurecidas fuesen insolubles.

Posteriormente, Rev James Parker creó accidentalmente un nuevo tipo de cemento investigando la reacción de las piedras de cal en el fuego. Este nuevo material fue patentado y se usó ampliamente en el siglo XIX, conociéndose con el nombre de “cemento romano”, ya que se pensaba, erróneamente, que era el mismo que 2.000 años antes usó este pueblo.

En 1824 Joseph Aspdin, un constructor de Wakefield (Reino Unido), calcinó en un horno una mezcla de tres partes de piedra caliza por una de arcilla. Éste fue el padre del cemento moderno y se llamó portland porque su aspecto era similar al de las calizas de la isla de Portland. Probablemente, el material patentado por Aspdin era una caliza hidráulica debido, entre otras cosas, a las bajas temperaturas empleadas en la cocción.

No obstante, puede decirse con acierto que el padre del cemento fue el químico francés Vicat, que propuso en 1817 un sistema de fabricación, que se sigue empleando en la actualidad, que estableció las mezclas de calizas y arcillas dosificadas en las proporciones convenientes y molidas conjuntamente, apareciendo como consecuencia los primeros cementos naturales, avanzadilla de los actuales portland.

Tunel bajo el río Támesis

Años después, en 1838 Brunel emplea por primera vez un cemento procedente de la fábrica de Aspdin en el que se había logrado una parcial sinterización al elegir una temperatura adecuada de cocción. Este cemento se aplicó en la construcción de un túnel bajo el río Támesis en Londres.

Con todo, el cemento portland, tal y como hoy lo conocemos, fue producido en 1845 por Isaac C. Jhonson al moler finamente los nódulos sobrecocidos que quedaban a la salida del horno de Apsdin. Con esta idea mejoró las dosificaciones y aumentó las temperaturas de cocción hasta lograr la sinterización de la mezcla.

El intenso desarrollo de la construcción de ferrocarriles, puentes, puertos, diques, etc. en la segunda mitad del siglo XIX promocionó el uso de este producto y sus fábricas, especialmente las de cemento natural, que empezaron a extenderse por doquier.

Igualmente beneficiosa para el desarrollo de la industria fue la invención de los hornos rotatorios para la calcinación y el molino tubular para la molienda, ya que contribuyeron a reducir los costes de fabricación e incrementar la disponibilidad de este material, pudiendo producirse el cemento portland en cantidades comerciales.

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