
Las fábricas de cemento presentan grandes posibilidades para aprovechar parte de los residuos minerales generados por otros procesos industriales:
De los 33 millones de toneladas de materias primas que se consumieron en el año 2011 para fabricar cemento, 2,8 millones procedían de residuos o subproductos industriales, con lo que se evitó el vertido de unos 37 estadios de fútbol llenos de residuos.
Por ejemplo, se emplearon escorias, cenizas de procesos térmicos, cascarilla de hierro, lodos de papelera, arenas de fundición, espumas de azucarera, etc. como componentes del crudo, aportando calcio, hierro, silicio o aluminio, necesarios para fabricar el clínker.
Las principales adiciones del cemento fueron las cenizas volantes y escoria granulada de horno alto, 1,5 millones de toneladas, que contribuyeron a fabricar más cemento con menos clínker. Este reciclaje evitó además la explotación de recursos naturales equivalente a más de 2 años de explotación de una cantera tipo, y el consumo de más de 170.000 toneladas equivalentes de petróleo para fabricación de clínker, ahorrando las emisiones de, entre otros gases, más de 1,7 millones de toneladas de CO2.
También se emplearon cerca de 130.000 toneladas de yeso artificial recuperado de los procesos de limpieza de gases de otras industrias, en sustitución del yeso obtenido de explotaciones mineras.