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Aportando valor a la sociedad 2017-09-19T08:52:24+00:00

Aportando valor a la sociedad

Aliados con el progreso

Viviendas, escuelas, puentes, hospitales, túneles, embalses, oficinas, canalizaciones, calles y carreteras, plantas depuradoras, naves industriales, muelles portuarios, muros de contención, parques y jardines, estadios… la lista de infraestructuras construidas en base a cemento resulta interminable. Es este un producto esencial en la vida de las sociedades modernas, sin el cual estaríamos desprotegidos o directamente incapacitados para desarrollar nuestras actividades cotidianas. Las aplicaciones del cemento son infinitas, llegando hasta las obras de arte.

Las capacidades de las construcciones en base hormigón (la principal aplicación del cemento) incluyen la adopción de la forma del molde que lo contiene, su resistencia mecánica, su estabilidad ante el fuego o el aislamiento acústico que proporciona son algunas de sus características más apreciadas tradicionalmente, a las que se viene a sumar otra faceta no menos importante en los últimos años: su inercia térmica, que cada vez es más valorada en términos de eficiencia energética y, en definitiva, en términos de sostenibilidad. Porque el cemento, que tiene su origen en la naturaleza, proporciona protección y seguridad a las personas.

Contribución al desarrollo de las comunicaciones

El hormigón ha demostrado ser un elemento clave para el desarrollo de las infraestructuras permitiéndonos salvar obstáculos y facilitar la comunicación con la construcción de carreteras, túneles y puentes más seguros y durables, mejorando la calidad de vida de la sociedad.

Desde la segunda mitad del siglo XX se vienen realizando autopistas de hormigón, principalmente en Europa y EE.UU. En este sentido, cabe destacar que los pavimentos de hormigón son más duraderos, puesto que es la única solución con una vida de servicio de más de 30 años y con un mantenimiento prácticamente inexistente. Igualmente, minimizan el consumo de carburante de los vehículos pesados y son la alternativa que mayor seguridad proporciona a los usuarios, dado que poseen características antideslizantes, no arden ni desprenden sustancias tóxicas en caso de incendio y tienen una superficie muy clara, lo que mejora la visibilidad de la vía. Asimismo, este tipo de pavimentos apuestan por la sostenibilidad, ya que permiten utilizar áridos reciclados, capturan parte del CO2 producido por los vehículos y al final de su vida de servicio pueden reciclarse en otros pavimentos de hormigón.

Por otro lado, el incremento de la construcción de túneles ha hecho que la preocupación por la seguridad en situaciones de incendio vaya en aumento, siendo el hormigón muy útil en este tipo de infraestructura porque en caso de fuego no desprende gases tóxicos, no es combustible y mantiene sus características mecánicas, lo que facilita la evacuación y el auxilio por parte de los bomberos.

Contribución a la salud

Alrededor del siglo XX, los ingenieros municipales comenzaron a introducir los sistemas colectores  e instalaciones de tratamiento a gran escala y el uso del hormigón para su fabricación redujo drásticamente la mortalidad por enfermedades relacionadas con la calidad del agua.

Algunas de las infraestructuras que mayores beneficios proporcionaron a la sociedad y que utilizaron el hormigón como principal material de construcción fueron las de suministro de agua, ya que la provisión de túneles, tuberías, embalses y estaciones de bombeo permitió recoger, tratar y distribuir agua limpia a grandes poblaciones.

Aunque los sistemas públicos de suministro de agua han servido a las comunidades durante más de 2.000 años, el concepto de un sistema de alcantarillado formal no apareció en Europa hasta el siglo XIX. Anteriormente, la eliminación de aguas residuales se realizaba empleando las calles y canales abiertos que desembocaban en un arroyo cercano. El tratamiento se desatendió y la polución urbana, los olores y las enfermedades eran frecuentes.

El crecimiento de las ciudades europeas y el incremento de la densidad de población crearon crisis sanitarias y las comunidades respondieron construyendo redes de tuberías subterráneas para recoger y eliminar las aguas residuales. Pero los sistemas de tratamiento aún no fueron una prioridad y las aguas residuales sin tratar se descargaban directamente en los ríos o playas.

Contribución a la seguridad

La humanidad ha construido estructuras para minimizar las consecuencias de los cambios de clima repentinos y los desastres naturales, siendo el hormigón uno de los principales materiales empleados con este fin por sus características de durabilidad y resistencia.

Por ejemplo, el hormigón juega un importante papel en la contención y control de los efectos de las inundaciones, empleándose normalmente para contener, regular y dirigir el agua lejos de las casas, además de formar parte de las estructuras construidas para resistir los efectos de las tormentas y la acción de las olas en las zonas costeras.

Las estructuras de hormigón también pueden frenar y detener los deslizamientos de tierras, al tiempo que se usan para fijar las paredes de roca inestables o para prevenir las caídas de piedras ocasionales en las carreteras o áreas de peatones.

Además, en caso de incendio, no desprende gases tóxicos, no es combustible y mantiene sus características mecánicas, lo que facilita la evacuación y el auxilio por parte de los bomberos. Podemos decir que el hormigón ofrece protección y seguridad frente al fuego para las personas, las propiedades y el medio ambiente.

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